Separación Matrimonial

SEPARACIÓM MATRIMONIAL

Se puede definir la separación “como aquella forma o fórmula de solución de la crisis matrimonial, cuya consecuencia inmediata está constituida por la suspensión de los efectos del matrimonio, sin que ello signifique que desaparezca el mismo”.

De lo anterior se infieren dos notas esenciales que configuran la separación matrimonial, como son:

  1. La ineficacia parcial del vínculo por la permanencia nuclear del mismo, ya que el estatus matrimonial de los cónyuges permanece.
    Y así el art. 46.2 del Código Civil dice que no pueden contraer matrimonio los que estén ligados con el vínculo matrimonial.
  2. La ineficacia temporal, ya que el matrimonio continuará en el tiempo y solamente quedará disuelto o acabado por las causas de disolución del vínculo, como son la muerte o declaración de fallecimiento, o por el divorcio –art. 85 Código Civil- o volverá a tener su plena eficacia a través de la reconciliación –art. 84 del Código Civil–.

Es necesario tener en cuenta que aparte de la separación legal –la regulada por el Código Civil– se puede dar y se da la separación de hecho, que quizá ha perdido en intensidad su adopción por las simplificaciones que supone la normativa sobre la separación matrimonial.

Interpretando el art. 81 del Código Civil, se pueden dar las siguientes clases de separación matrimonial:

A) La separación consensual: es la que exige únicamente la petición de ambos cónyuges o de uno con el consentimiento del otro, la cual precisa dos requisitos inexcutables:

  1. Que hayan transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio.
  2. Que a la demanda se acompañará una propuesta de convenio regulador redactada con arreglo a lo dispuesto en el art. 90 del Código Civil.

B) La separación unilateral: es la que exige la petición de unos sólo de los cónyuges y precisa los siguientes requisitos:

  1. Que hayan transcurrido tres meses la celebración del matrimonio, pero no será necesario el transcurso de dicho plazo para la interposición de la demanda cuando se acredite la existencia de un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o libertad de indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos de ambos o de cualquiera de los miembros del matrimonio.
  2. Que la demanda se acompañará propuesta fundada de las medidas que hayan de regular los efectos derivados de la separación.

La separación matrimonial siempre debe ser determinada judicialmente a través de sentencia recaída en un juicio contradictorio, y celebrada ante los tribunales del Estado, y así se especifica en el párrafo primero del art. 81 del Código Civil.

Es preciso constatar que la acción de separación aparte, con el lógico, de extinguirse por desistimiento, también ello puede acaecer por reconciliación que significa una renuncia tácita de la acción, como se desprende de lo dispuesto en el art. 84 del código civil que dice que “la reconciliación pone término al procedimiento de separación y deja sin efecto lo en él resuelto, pero los cónyuges deberán poner aquella en conocimiento del Juez, que entienda o haya entendido del litigio”.

LA SEPARACIÓN DE HECHO

Frente a la separación matrimonial declarada judicialmente, surge la figura de la separación de hecho, que nace de la decisión personal de los cónyuges y que no se somete al conocimiento judicial.

Hoy por hoy, hay que decir que la separación de hecho puede producir, tanto el ámbito personal como patrimonial, efectos de cierta transcendencia. Aunque no cabe duda de que dada la sencillez que para una declaración judicial de separación establece la nueva Ley 15/2005, de 8 de julio, la separación de hecho será un opción de libertad poro exigida.


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